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Qué ver en Sydney en sólo 5 horas

Teatro de la Ópera desde la bahía de Sydney (Australia)
Teatro de la Ópera desde la Bahía de Sydney (2004). Sony Digital Mavica MVC-FD81.

¿Vas a viajar por Oceanía y tienes prevista una escala en Sydney para visitarla, pero sólo por unas pocas horas? En este artículo te propongo algunas cosas que puedes hacer y ver en una visita breve a la ciudad. Por otro lado, si tu calendario lo permite, bien vale la pena dedicarle algunos días a este estupendo destino.

Esta experiencia viajera es algo antigua, pero las visitas y la ruta que te propongo son totalmente vigentes. Y para ilustrarlas, qué mejor que algunas fotografías tomadas entonces, con la peculiar y “prehistórica” cámara digital que te presenté en una entrada anterior.

En mi caso, viajé al hemisferio sur en otoño de 2004, aprovechando que allí es primavera. Volando de vuelta de Nueva Zelanda a casa, tenía una escala en Sydney, unas 7 horas para tomar el siguiente vuelo a Londres. Llegando temprano por la mañana, y con ese tiempo de espera entre vuelos, vale la pena hacer una visita exprés a la ciudad. Dejando un margen de seguridad de un par de horas para ir y volver al aeropuerto, disponía de unas cinco para ver la ciudad.

Circuito por Sydney: centro, bahía, playas y jardines

El modo más fácil y rápido de llegar a los lugares más conocidos de la ciudad es mediante el ferrocarril que sale del aeropuerto hacia el downtown. El inicio de este recorrido empieza en la parada de Circular Quay, en la fachada marítima del Distrito Central de Negocios o CBD.

  • El muelle de Circular Quay está ubicado en la cala de Sydney Cove, en la orilla sur de la gran bahía natural de Sydney o Port Jackson. En esta parte del CBD se pueden ver los edificios más altos de la ciudad y el famoso Teatro de la Ópera de Sydney, aunque todos éstos se aprecian mejor en conjunto desde el mar, en un punto posterior del itinerario.
Circular Quay y el CBD desde la terraza de Bennelong Point
Circular Quay y el CBD en la cala de Sydney Cove
Muelle de Circular Quay y Puente de la Bahía de Sydney
Puente de la Bahía de Sydney, desde el muelle de Circular Quay
  • En el muelle de Circular Quay tomamos uno de los ferrys que llevan a Manly, un suburbio playero de Sydney a 7 millas de la ciudad. Existen dos líneas de ferry para ir: la “F1: Manly“, de los clásicos barcos añejos de color amarillo y verde de la Red de Ferrys de Sydney, y la línea privada “Manly Fast Ferry“, con embarcaciones más modernas y veloces. La primera ofrece salidas cada media hora aproximadamente, y la segunda entre dos y cinco salidas cada hora, dependiendo de la franja horaria. Ojo, existen varios embarcaderos: hace falta consultar in situ el de salida de cada línea, ya que puede variar dependiendo del día de la semana y del tráfico marítimo.
CBD, Museo de Arte Contemporáneo y Terminal Internacional de Pasajeros desde el ferry
CBD y Museo de Arte Contemporáneo en Circular Quay
Luna Park, al lado de la orilla norte del Puente de la Bahía de Sydney
Luna Park, al lado de la orilla norte del Puente de la Bahía de Sydney
  • Una vez a bordo, desde la Bahía de Sydney tenemos una estupenda vista del skyline de la ciudad, y del Teatro de la Ópera en primer plano. Al poco rato, el ferry pasa cerca de una construcción peculiar en medio del agua: se trata de Fort Denison, un antiguo complejo penal y defensivo del siglo XVIII, con una característica torre circular de piedra coronada por un pequeño faro, y algunos cañones en el perímetro, ubicado en un pequeño islote llamado Pinchgut Island.
Fort Denison, con el CBD y el jardín botánico al fondo
Fort Denison en Pinchgut Island
  • En unos minutos el ferry llega a su destino, el muelle de Manly. Este suburbio es conocido por sus playas surferas, muy concurridas en verano por los habitantes del área de Sydney. Saliendo del muelle la ruta prosigue por la calle peatonal The Corso, el eje comercial de Manly que se extiende desde la bahía hasta el océano, en la Playa de Manly. Tanto The Corso como la esplanada del muelle y las calles cercanas a la playa son lugares ideales para sentarse a comer algo y ver a la gente pasear, ya que están repletas de cafés y restaurantes. En The Corso también hay numerosas tiendas. Otra idea para aprovechar mejor el tiempo es llevar algo encima para ir picando.
  • En un corto trayecto por The Corso se llega a la Playa de Manly, con su paseo bordeado de árboles y un carril para ciclistas y runners. Si el tiempo acompaña, es fácil encontrar surfistas disfrutando de las olas. Llegados aquí, vale la pena dar un paseo tranquilo por la arena y remojarse los pies. Aunque sin perder de vista el reloj!
Vista hacia el norte desde la Playa de Manly
Playa de Manly
Vista hacia el sureste desde la Playa de Manly, con el North Head al fondo
Playa de Manly hacia el sureste, North Head al fondo
  • De vuelta al ferry, de regreso podemos contemplar el bonito relieve de la costa del Parque Nacional de la Bahía de Sydney, repartido en varios istmos y penínsulas entre Manly y Sydney. Mezcladas entre vegetación y pequeñas playas, de vez en cuando aparecen algunas casas y apartamentos que más de uno quisiera para retirarse allí una buena temporada, en un entorno con magníficas vistas.
  • Llegando al muelle de Circular Quay, podemos ver de cerca el Puente de la Bahía de Sydney o Harbour Bridge. Antes de atracar, con suerte tal vez nos crucemos con algún transatlántico, ya que en el lado oeste de la cala se encuentra la Terminal de Pasajeros Internacional. Este edificio y sus alrededores están incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, como parte de la zona de influencia del Teatro de la Ópera de Sydney, declarado como tal en 2006. Una vez en tierra, en un breve paseo llegamos al famoso teatro, en Bennelong Point; de camino hay algunas terrazas para sentarse a tomar algo y disfrutar de las vistas, o ver a los turistas y los barcos pasar. Rodeando el teatro, podemos apreciar los detalles de su extraordinaria arquitectura. Si se dispone de tiempo, vale la pena visitarlo por dentro: existen diversos y variados tours, incluso uno con guía en castellano.
Intrépidos turistas subiendo al Puente de la Bahía de Sydney
Puente de la Bahía de Sydney
Ópera de Sydney y terrazas en Bennelong Point
Teatro de la Ópera en Bennelong Point
Arquitectura del Teatro de la Ópera de Sydney
Detalle del Teatro de la Ópera
  • Dejando atrás el Teatro de la Ópera entramos al Real Jardín Botánico de Sydney, cruzando por la Puerta de la Reina Isabel II, y bordeando la cala de Farm Cove por el histórico y fotogénico malecón curvado, de piedra arenisca tallada a mano. Estos jardines creados en 1816 forman un gran anfiteatro natural de 30 hectáreas, divididos en varios recintos. El que cruzamos es Bennelong Precinct, en el que encontramos el edificio actual de la Casa del Gobierno y sus jardines, con una fuente y vistas a la Ópera. En el recinto también se pueden ver los nativos jardines de rocalla, con especies de plantas autóctonas.
Jardín posterior de la Casa del Gobierno, dentro del Real Jardín Botánico de Sydney
Casa del Gobierno, Real Jardín Botánico
  • Antes de salir de los jardines, vemos el Conservatorio de Música de Sydney, un bonito edificio del s. XIX de estructura gótica, con torretas y un peculiar aspecto de castillo medieval, originalmente concebido como caballerizas para la Casa del Gobierno. Saliendo a la calle por la Puerta del Conservatorio, podemos ver de nuevo algunos de los rascacielos de la ciudad, en el CBD. Finalizado el recorrido, bajamos por la calle de Macquarie hasta el muelle de Circular Quay, para tomar el ferrocarril de vuelta al aeropuerto.
Conservatorio de Música en el Real Jardín Botánico
Conservatorio de Música de Sydney
El Distrito Central de Negocios desde la calle Macquarie
El CBD desde la calle Macquarie

Extendiendo la visita

Otras opciones para ver y hacer, si dispones de más tiempo en la ciudad.

  • Museo de Arte Contemporáneo Australia: íntegramente dedicado al arte contemporáneo de Australia y del resto del mundo. Sin salir de la cala de Sydney Cove, está ubicado en el antiguo edificio de estilo art déco de la Maritime Services Board, en el lado oeste de Circular Quay.
  • Subir a lo más alto del Puente de la Bahía de Sydney: si te va la adrenalina y no tienes vértigo, tendrás unas vistas es-pec-ta-cu-la-res de la ciudad y el puerto. Bien atado, eso sí, sin peligro de caerse. Y con un guía que te cuenta algunos datos curiosos, por ejemplo, que el puente está construido con 6 millones de tornillos, con un tamaño que va desde un dedo de la mano hasta un brazo entero.
  • Luna Park: un parque recreativo ubicado al pié de la orilla norte del Harbour Bridge, en el suburbio de Milsons Point. Con 80 años de historia, algunos de sus edificios están protegidos como patrimonio cultural del país.
  • Mirador de Fairfax y Santuario de North Head (Parque Nacional de la Bahía de Sydney): cerca de Manly, en su extremo sur, es un excelente lugar para el paseo y la contemplación, tranquilo y aislado, con diversidad de vida silvestre y flora, restos militares, un centro de salud, e impresionantes vistas panorámicas de la ciudad y la bahía. Es un buen lugar para la observación de ballenas.
  • Manly Sea Life Sanctuary (antes Oceanworld): un acuario público situado a pocos metros del muelle de Manly, que cuenta con tiburones, rayas gigantes, tortugas, pingüinos y otras especies marinas. Para los más atrevidos, ofrecen una actividad en la que puedes nadar con tiburones grises de más de 3 metros de largo.
  • Real Jardín Botánico de Sydney: vale la pena visitar los demás recintos del lugar (Lower Gardens, Middle Gardens y Palace Gardens), una de las instituciones botánico históricas más importantes del mundo. Cuenta con jardines variados, invernaderos tropicales, zonas de césped y picnic, estanques, monumentos, y un centro de visitantes con restaurante, cafetería y librería.

 

Nos vemos en la próxima entrada. Buen viaje!

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